Camino al Bicentenario

| Bando del 6 de enero de 1812 |
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“La Junta Superior Gubernativa de esta Provincia á sus habitantes. Desde que la voluntad, y voto unánime de toda la Provincia nos sublimó al mando superior de su vasto hemisferio, toda nuestra propensión ha sido promover los sagrados intereses de la felicidad publica: ocupada esta Junta a los principios de su instalación en concertar y concordar con el Pueblo de Buenos Aires los tratados y preliminares de la reunión y alianza federativa con las ventajosas gradaciones y caracteres que se propuso el Congreso Patriótico: Y dedicada no menos á mantener en equilibrio el bajel de la República, para que entre los cirtes y precipicios de la división alternativa y denegación de contrarios afectos y pareceres, no peligrase la quietud y seguridad de la preciosa Raquel nuestra amada Patria, no ha podido, manifestar, y explicar con anticipación los ardientes deseos que inflaman, y claman nuestro corazón por la mayor prosperidad, y mejora de todos sus establecimientos, ramos y demás objetos relativos al goce de los inmanentes, y augustos Derechos del Hombre, y tranquila posesión de los naturales títulos de la Propiedad, Libertad y Seguridad, sobre cuyas firmes columnas posan y descansan los Imperios y Republicas de este Globo. El primer acto y función con que nos señalamos en la carrera del mando, fue el más fiel desempeño que ofrecemos a Dios y á la Patria en la religiosa observancia de nuestros deberes. Conducidos al Templo, y postrados ante la Suprema Majestad, renovamos nuestros votos con los más puros holocaustos de veneración y de respeto, rodándose que bendiciéndonos, y confirmándonos en la verdad, salvase y prosperase al Pueblo todo que unió sus preces a las nuestras en aquel augusto día; desde este momento dimos nuestros deseos a Dios, el corazón á la Patria, y el tiempo á los negocios; mas como estos han sido muchos y de grave consideración, no hemos podido desplegar toda nuestra actividad en medio del empeño que hemos contraído. Sería presunción vana y muy ajena de la sinceridad con que estamos marcados, si confiaremos en nuestras luces y fuerzas para el logro de las empresas útiles y proficuas que deben llamar todos nuestros desvelos en obsequio de la sociedad, cuya pública felicidad es el blanco á que, se dirige la presente proclama. Asegurada la independencia civil y el establecimiento de fondos para la defensa de los Derechos prescriptibles de la Naturaleza, hemos meditado sobre varios proyectos benéficos que pudieran ponerse en movimiento con ventaja y opulencia de nuestros ilustres, y dignos conciudadanos; el primero que ha dispensado nuestra vigilancia ha sido la mejora en la educación de la juventud: esta es la base, y el manantial de las virtudes morales: Todo pende en el hombre de la instrucción: poder, valor, heroísmo y cuanto puede elevarlo en esta vida sobre el común de los demás mortales: Todo está inspirado, fomentado, y promovido por la buena educación: No son menester documentos de Filosofía para persuadir a esta verdad; hechos y progresos la autorizan demasiado; en esta parte creemos que de algún modo habremos contribuido a satisfacer los conatos del Público, si como esperamos se simplifica, y arregla en la Junta que ha de celebrarse el ocho del corriente el Plan de la Instrucción y enseñanza pública . |









